"GUARIDAS DEL LOBO. MEMORIAS DE LA EUROPA AUTORITARIA" (Xosé Manuel Núñez Seixas)



Guaridas del lobo (Memorias de la Europa autoritaria) es un libro del historiador español Xosé Manuel Núñez Seixas, publicado en 2021.


TÍTULO: GUARIDAS DEL LOBO. MEMORIAS DE LA EUROPA AUTORITARIA
AUTOR: XOSÉ MANUEL NÚÑEZ SEIXAS

RESUMEN DE LA OBRA

El libro se compone de un Prefacio, cinco capítulos titulados: “1. Introducción. Lugares de memoria, lugares de dictador”; “2. Los lugares del dictador fascista”; “3. Los lugares del dictador autoritario y colaboracionista”; “4. Los lugares del caudillo: mausoleos, pazos y criptas”; y “5. Los lugares del dictador comunista”. Continúa con un sexto capítulo: “6. Epílogo. ¿Qué hacer con los lugares de dictador?”, donde se analizan hechos fundamentales del libro; y termina con cuatro apartados interesantes donde aporta valiosa información, muy importante, para la lectura: “Notas”, “Índice de abreviaturas”, “Bibliografía” e “Índice onomástico”.

PREFACIO: El “Prefacio” tiene una extensión muy breve, de poco más de una cara de página. En este apartado, el autor cita la motivación que le llevó a escribir el libro y el agradecimiento a varios amigos y colegas que le prestaron su ayuda.

CAPÍTULO 1: En el capítulo 1, “Introducción. Lugares de memoria, lugares de dictador”, el autor entra de lleno en materia con dos importantes hechos ocurridos en España en el año 2019, que a su vez pusieron la figura del dictador Francisco Franco de plena actualidad: la demanda judicial de la Abogacía del Estado a los descendientes del dictador, para la conversión en dominio público del pazo[1] de Franco en Meirás (Sada, La Coruña); y el traslado de sus restos mortales desde el Valle de los Caídos hasta el cementerio estatal de Mingorrubio (El Pardo, Madrid). También se reseñan conceptos esenciales en la obra, tales como el de dictadura: “forma de gobierno en la que la capacidad de decisión, y por tanto el poder absoluto, se concentra en las manos de una sola persona, de un líder, o a lo sumo de un pequeño grupo de personas, civiles o militares[2]”; o el de dictador: “figura esencial en toda dictadura es la persona que está en su cúspide[3]”. Pero hay un concepto trascendental, centrado sobre todo en los lugares que fueron importantes para los dictadores en su momento, que el autor cita con el nombre de lugares de dictador. En torno a esto mismo se desarrolla todo el libro.

Este primer capítulo se divide, tras este preámbulo, en dos secciones: “1.1. ¿Qué son los «lugares de dictador»? Esbozo de una tipología” y “1.2. La difícil (di)gestión de los lugares de dictador en las democracias”. En la sección primera se hace hincapié en el significado en sí de los lugares de dictador, en su numerosa variedad o su propia consideración jurídica: tipo de propiedad pública o privada. Además, dentro de una tipología variada, se citan cinco grandes categorías vinculadas a los lugares de dictador: la casa natal o paterna, la tumba privada o semipública, las residencias o recintos temporales, los mausoleos y los lugares de culto en iglesias o templos. En la sección segunda se pone de manifiesto la difícil gestión, que lleva a cabo la Autoridad gubernamental, de estos lugares una vez fallecidos los dictadores e instaurados, en muchos casos, regímenes o sistemas democráticos. Ya que nos encontramos ante edificios o lugares cargados de gran fuerza simbólica, convertidos a veces en lugares de peregrinación de adeptos o hasta en zonas turísticas debido a su importancia histórica.  

CAPÍTULO 2: El capítulo 2, “Los lugares del dictador fascista”, se divide en numerosas secciones y subsecciones que iremos tratando a continuación. Comienza con la sección: “2.1. Alemania: entre el silencio y la resignación”, donde se centra en la figura del dictador nazi Adolf Hitler. Según se comenta en el libro, si bien su caso alcanza las más altas cotas de extremismo político y militar, Hitler no disfrutaba de grandes posesiones como otros opresores. Entre sus propiedades destacan los derechos de autor de su obra Mein Kampf, que fueron confiscados por Estados Unidos y cedidos al estado de Baviera. Además, relacionado con el dictador, se encuentra el complejo de mando y comunicaciones de Prusia Oriental denominado Guarida del Lobo (Wolfsschanze), ubicado en la actual Polonia.

Tras una breve página, la sección 2.1. se divide a su vez en cuatro subsecciones. En la primera (2.1.1.), el autor nos habla del búnker de Hitler (Führerbunker), donde pasó los últimos días de su vida junto a su esposa, Eva Braun, y sus más fieles partidarios. En la segunda (2.1.2.), cita varios recintos monumentales alemanes, situados en tres ciudades importantes para el partido NSDAP[4]: Múnich, con los restos del complejo de Königsplatz (sede nazi); Núremberg, con el complejo denominado Campo Zeppelin; y la capital Berlín, con el parque olímpico. En la tercera (2.1.3.), nombra lugares íntimos del dictador, como el complejo de Obersalzberg (Alpes bávaros), donde poseía una segunda residencia junto a otros dirigentes nazis: el partido le regaló el palacete llamado Nido del Águila (Kehlsteinhaus), en la actualidad utilizado como restaurante y atracción turística. También la antigua sede central del partido nazi en Múnich, donde llegó a trabajar Eva Braun como fotógrafa; o algunos edificios muniqueses donde vivió Hitler por un tiempo. Y en la cuarta (2.1.4.), cita diversos lugares, como la casa particular de Eva Braun en Múnich (derribada y construida una nueva vivienda particular en su lugar), o hasta diversas tumbas de jerarcas nazis: el militante de las SA Hort Wessel[5], que fue profanada en dos ocasiones; el general Alfred Jodl, miembro del Estado Mayor del Führer; o el lugarteniente de Hitler (Stellvertreter des Führers) Rudolf Hess. En el libro se nos comenta que Hess se suicidó en 1987 en la cárcel de Spandau, que fue demolida a su muerte, siendo inhumado en una tumba familiar en el cementerio de Wunsiedel (Alto Palatinado). Sin embargo, su tumba se convirtió en un lugar de peregrinación para grupos neonazis, hasta que en el 2011 sus restos fueron exhumados, cremados y sus cenizas arrojadas al mar por sus nietos. Por último, cabe destacar que otro posible centro de peregrinación nazi sería la villa personal de Joseph Goebbels[6], situada en el lago Bogensee (Wandlitz).

La sección 2.2., titulada “Austria: la sombra de Hitler… ¿y Dollfus?”, como ocurre en el tema predecesor (2.1.), también se divide en diversos apartados. Comienza con la Declaración de Moscú de 1943, por la que los Aliados reconocen a Austria como víctima del nazismo nada más producirse el Anschluss[7] en 1938. Sin embargo, a partir de 1980, el Estado aceptó su corresponsabilidad por los crímenes ocurridos en la guerra; además del hecho incuestionable de que Hitler había nacido en Austria. Pero antes del Anschluss el país estaba gobernado por un canciller autoritario, Engelbert Dollfus, que sería asesinado por los nazis en 1934. Así, en el subapartado 2.2.1. (compuesto a su vez por dos partes más) el autor se centra en la figura de Adolf Hitler y en el 2.2.2. en la de Engelbert Dollfus. Del primero, es importante mencionar que su casa natal, donde permaneció sus dos primeras semanas de vida, se halla en la localidad de Braunau am Inn. Esta vivienda fue expropiada por el NSDAP tras la anexión de Austria; y en el 2016 por el Ministerio del Interior austriaco al querer ponerla a la venta su anciana propietaria. El Estado austriaco pretendía así evitar cualquier tipo de culto al Führer; además de que el alcalde conservador de la ciudad comunicaba oficialmente el proyecto de conversión de la vivienda en una comisaría de policía. Hitler vivió en otros lugares como Leondign, donde reposaban los restos mortales de sus padres, Alois y Klara Hitler, en una tumba del cementerio municipal, hasta que el ayuntamiento retiró los despojos al osario (por expiración del permiso de enterramiento). En cuanto a la vivienda, el ayuntamiento decidió utilizarla de almacén y taller para los sepultureros, debido a su cercanía al cementerio, alejando igualmente el temor a que se convirtiera en un lugar de culto nazi. La familia Hitler residió en otros lugares como Hafeld o Lambach. En referencia al canciller austriaco Dollfus, líder del partido Vaterländische Front (VF)[8], este instauró en Austria un modelo autoritario y católico, con ideología socialcristiana, alternativo al régimen nazi. Murió en un intento de golpe de estado perpetrado por los nazis, alcanzado por dos disparos y falleciendo desangrado. El golpe de estado fracasó y Dollfus se convirtió en un mártir de la nación. Su sucesor, Schuschnigg, intentó negociar con Hitler, pero tras el Anschluss fue apresado y trasladado a varios campos de concentración, hasta su liberación en 1945 tras la caída del Eje. La tumba de Dollfus, señalizada como “histórica”, está situada en el cementerio Hietzing de Viena. No recibe homenajes masivos, pero sí ofrendas por políticos y organizaciones católicas. Su casa natal está en Texing y ha sido convertida en museo, aunque tampoco puede considerarse un centro de peregrinación de adeptos.

Por último, la sección 2.3., titulada “Italia: sincretismo posfascista y pragmatismo antifascista”, se centra tanto en la Italia fascista y antifascista del momento como en la figura de Benito Mussolini. Se comenta en este punto que tras la segunda guerra mundial, se produce un caso singular en Italia, ya que la mayoría de los italianos pasaron de ser fascistas a antifascistas en mayor o menor grado. Además, entre 1943 y 1945 se llegó a producir una atroz guerra civil paralela al conflicto mundial. Esta sección se divide en cuatro apartados. El primero (2.3.1.) comienza con la ejecución de Mussolini y Clara Petacci[9] por parte de los partisanos. Sus cadáveres fueron sometidos a escarnio y vejaciones, y finalmente colgados boca abajo. La República se constituyó en 1946 y afrontó la política de la memoria con un doble rasero: la mayoría de la población había simpatizado con el régimen. Pues bien, los cuerpos de Mussolini y Clara fueron enterrados en una tumba anónima del cementerio de Musocco (Milán). Pero en 1946, militantes del clandestino Partido Fascista Democrático localizaron la tumba y sustrajeron los restos del duce[10]. Los autores fueron detenidos y el gobierno decidió ocultarlos en el convento capuchino de Cerro Maggiore, cerca de Milán, con la única connivencia del abad. Por otro lado, la familia del duce conservó gran parte de sus propiedades. El segundo apartado (2.3.2.) nos habla de la aldea natal de Mussolini, Dovia (Predappio Vecchia), y del nuevo Predappio construido a partir de 1925. Este complejo incluyó varios edificios monumentales. La familia del duce solicitó el traslado de los restos a su localidad natal, y el gobierno autorizó dicho traslado desde Cerro Maggiore. En 1957 Mussolini fue inhumado en la cripta del cementerio de San Cassiano. Por eso, Predappio se convirtió en un lugar de peregrinación de admiradores, así como de manifestaciones de grupos contrarios. Tres fechas destacan en las visitas: el nacimiento y la muerte de Mussolini y la marcha sobre Roma. A partir de 1980 los homenajes son más discretos, y en el lugar se pueden adquirir objetos de culto neofascista y neonazi. Muy cerca de Predappio, Vila Carpena fue otra residencia del duce, convertida hoy en día en un museo privado del fascismo. En el tercer apartado (2.3.3.) surge un debate interminable: “musealizar” o no a Mussolini. Su casa natal de Dovia fue expropiada por los Aliados a la familia del duce, hasta ser adquirida por el municipio. Actualmente está destinada a usos públicos. Sin embargo, el problema fue el museo de Predappio, también llamado Museo Mussolini, foco de peregrinación de fascistas. La discusión política ha ido en aumento desde 2017. En la actualidad, la alcaldía de Predappio mantiene abierta la cripta de Mussolini al público todo el año. El último apartado (2.3.4.), bajo el título de “Jerarcas fascistas: memoria y olvido”, el autor va nombrando a otros importantes líderes fascistas: Gabriele D’Annunzio, Italo Balbo, Roberto Farinacci o Dino Grandi, así como lugares de memoria vinculados al origen del movimiento: el palacio Castani[11], donde se fundó el primer Fascio de combattimento, el memorial del Vittoriale degli Italiani, el mausoleo de la familia Ciano, el hotel de montaña Campo Imperatore, el memorial dedicado a Michele Bianchi[12], el memorial Aldo Tarabella en el cementerio de Monza o el mausoleo de Affile dedicado al mariscal Rodolfo Graziani.

CAPÍTULO 3: El capítulo 3, “Los lugares del dictador autoritario y colaboracionista”, se adentra en varias dictaduras europeas del periodo entre la primera y la segunda guerra mundiales, o periodo de entreguerras. Estos regímenes cayeron principalmente entre 1944 y 1945, con la derrota del Eje. Sin embargo, dos de estas dictaduras supieron adaptarse al nuevo mundo tras la segunda guerra mundial: la dictadura de Francisco Franco Bahamonde en España y la de António de Oliveira Salazar en Portugal. El capítulo se divide en tres grandes bloques. En el primero (3.1.) tenemos a Portugal como protagonista. La larga dictadura lusa dominaba el país desde 1933, hasta que en 1974 sufrió una crisis y se desmoronó rápidamente tras la Revolución de los Claveles. Se condenó el salazarismo al mismo tiempo que se mitificó el 24 de abril[13]. Se retiraron del nomenclátor urbano todas las referencias al dictador Salazar, y en el 2017 apenas siete calles mantenían su nombre. Además, solo había dos estatuas en sendos municipios portugueses[14] y fueron también retiradas. Salazar murió en 1970 y fue sucedido por Marcelo Caetano, el verdadero derrotado en la Revolución de los Claveles. Caetano se exilió a Brasil y murió en 1980; antes de morir había indicado su deseo de ser inhumado en el país americano, algo que ahorró problemas al nuevo régimen portugués. Sin embargo, Salazar fue inhumado en su parroquia[15] local, Vimieiro[16], y su tumba se encuentra junto a la de otros familiares, sin identificar. Asimismo, en Vimieiro se encuentra la casa donde nació, así como otras viviendas de la familia. Por último, la sección (3.1.) se compone del apartado 3.1.1. y profundiza sobre la casa de Salazar. Tras el fallecimiento del dictador, el número de visitantes a su tumba ha sido escaso. En la última década del siglo xx, el alcalde[17] socialista de Santa Comba Dão planteó la creación de un Museo del Estado Novo[18], pero la propuesta tuvo escaso éxito. En 2015 resurgió el proyecto, también del nuevo alcalde[19] socialista del municipio. El fin era crear un centro interpretativo, dirigido a estudiosos de la Historia y turistas, y no a grupos nacionalistas. Sin embargo, se corría el riesgo de que el museo se convirtiera en un centro de peregrinación de partidarios de la dictadura, y la polémica estaba servida. En 2019 la Assembleia da República (Asamblea de la República) aprobó una moción del partido comunista que condenaba la creación del museo o centro interpretativo. No obstante, la lucha política continúa hasta nuestros días, y el PS[20] no descarta completamente la creación del centro de interpretación, siempre que se dé garantías suficientes para que no se convierta en un centro de peregrinación neofascista. Por último, además de la casa natal de Salazar, existen otros edificios emblemáticos de la dictadura: los cuarteles de la PIDE[21] en Lisboa y Oporto; o el castillo de Peniche, que sirvió de centro penitenciario para presos políticos. En 2019, en este castillo se inauguró el Museu Nacional Resistência e Liberdade.

En la sección (3.2.) se citan otras dictaduras autoritarias de Europa central y oriental, en concreto las de los países bálticos: Estonia, Letonia y Lituania; y las de Polonia y Grecia. Esta sección se compone de cuatro apartados. En el primero (3.2.1.) se reseñan las dictaduras bálticas de Antanas Smetona en Lituania, Konstantin Päts en Estonia y Kārlis Ulmanis en Letonia. Los tres dictadores fueron derrocados por los soviéticos en 1940; Smetona se exilió a Estados Unidos y murió en 1944 en ese país, y Päts y Kārlis fallecieron a manos de los soviéticos, tras sufrir deportación y calamidades, convirtiéndose ambos en mártires. Algo de lo que se privó a Smetona a causa de su exilio. En el segundo apartado (3.2.2.) encontramos la dictadura del mariscal Józef Piƚsudski en Polonia, padre fundador de su patria en el periodo de entreguerras. Piƚsudski pertenecía al PPS[22], la variedad socialista del nacionalismo polaco. Instauró un pluralismo limitado pero autoritario, sin censura a la prensa y con celebración de elecciones (con amplio grado de manipulación de votos). Fue considerado como el defensor ante austriacos, alemanes y soviéticos. Su casa natal de Zuƚówo / Zulawas[23] fue reconvertida en museo memorial en 1937, sin embargo, años más tarde sería destruida por los soviéticos. Hoy en día solo se conserva un monolito y cenotafio. Tras el colapso de los regímenes comunistas, durante la década de 1990, se bautizaron calles en varias ciudades con su nombre, así como se erigieron estatuas y monumentos con su imagen. Además, todos los partidos políticos mostraron su respeto al mariscal, confinando al olvido sus facetas autoritarias. Así, Piƚsudski se convirtió en su país en uno de los personajes más importantes en el siglo xx. El tercer apartado (3.2.3.) está dedicado al griego Ioannis Metaxas. Metaxas, para evitar un levantamiento del partido comunista, disolvió el Parlamento y con el apoyo del monarca griego, Jorge II, instauró una dictadura nacionalista. Pertenecía al Partido de los Librepensadores[24] y su régimen tenía cierta similitud a las dictaduras de Salazar y Franco. En la segunda guerra mundial, anunció la imparcialidad de Grecia y combatió con éxito ante la invasión italiana[25]. Después de su muerte, el país fue ocupado por los nazis. Su negativa a incorporarse al Eje y su lucha contra Mussolini, le valieron de exculpación póstuma ante la opinión pública. Además, cada 28 de octubre se celebra tanto en Grecia como en Chipre el Día del No[26], con desfiles de tropas y concentraciones. Sin embargo, su tumba, ubicada en el Primer Cementerio de la capital helena, ha sufrido actos vandálicos por miembros de la izquierda extremista. Por último, el apartado (3.2.4.) está dedicado al mariscal Carl G. E. Mannerheim de Finlandia. El mariscal luchó en el ejército zarista del Imperio ruso, y comandó las tropas blancas en la guerra civil de 1918. Años más tarde, el Gobierno finlandés le otorgó el cargo de mando supremo del ejército para luchar contra los soviéticos en las guerras de Invierno (1939-1940) y de Continuación (1941-1944). Tras la segunda guerra mundial, fue nombrado presidente para negociar una paz honrosa con los Aliados y mantener la soberanía. Mannerheim era conservador y anticomunista, pero siempre defendió el orden constitucional. Además, defendió la reconciliación nacional entre ambos bandos de la guerra civil, siendo reconocido por socialdemócratas y comunistas. Así, se convirtió en un héroe de la nación. Su tumba se encuentra en el cementerio de Hietaniemi (Helsinki), y es escenario de numerosas visitas y conmemoraciones.

La última sección (3.3.) desarrolla las dictaduras autoritarias europeas del periodo de entreguerras, pero regidas bajo la dominación de potencias extranjeras. En estos países existían un amplio número de colaboracionistas con los invasores. En países como Noruega o Países Bajos los dictadores fueron vistos como traidores tras la caída del Eje; en contraposición a la buena imagen que disfrutaron sus monarcas[27], exiliados en la segunda guerra mundial y colaboradores activos con los gobiernos democráticos en destierro. Asimismo, en naciones como Francia, Hungría y Eslovaquia, los dictadores, colaboradores de la Alemania nazi, también fueron contemplados como traidores. Sin embargo, contaron con el apoyo de una parte de la opinión pública, que los consideró más bien «patriotas» que optaron por un mal menor para el país, tras sus respectivas invasiones. Esta sección se compone de cuatro apartados. En el primero (3.3.1.) se reseñan a tres dictadores colaboracionistas con los nazis: Mussert, De Clerq y Quisling. Anton Mussert fue el líder del partido NSB[28] nazi holandés. En mayo de 1945 fue detenido y justo un año después ejecutado. Aunque fue inhumado en una tumba anónima[29], su familia se enteró de la ubicación exacta y en 1956 sus restos desaparecieron. El Gobierno declaró que el verdadero cuerpo del dictador había sido cremado y los profanadores se habían equivocado. Staf De Clercq fue líder del partido Vlaamsch Nationaal Verbond[30] (VNV); murió en 1942 y fue enterrado en el cementerio de Kester con honores. Tras la liberación de Bélgica, la Resistencia explosionó su mausoleo. Después sus restos fueron exhumados y mutilados, volviendo a ser inhumados en el cementerio de Leerbeek por petición de su viuda. La orden de extrema derecha Vlaamse Militanten Orde[31] (VMO) localizó sus despojos y los trasladó al cementerio de Asse (Bruselas), en un acto de reparación. Por último, Vidkin Quisling fue dirigente del movimiento fascista noruego Nasjonal Samling[32], y actuó como primer ministro del Gobierno colaboracionista. Tras la caída de la Alemania nazi, se entregó a la Resistencia; posteriormente fue juzgado, condenado a muerte y ejecutado. Su tumba se encuentra en el cementerio de Gjerpen y hasta el momento no ha sido foco de concentraciones de neofascistas, al igual que su casa natal en la localidad de Fyresdal. El segundo (3.3.2.) está dedicado a la figura del mariscal colaboracionista Philippe Pétain. El mariscal fue un héroe de la Primera Guerra Mundial, donde lideró la batalla de Verdún de 1916. Tras la expansión nazi, fue nombrado jefe del Gobierno autoritario de Vichy. Tras la liberación del país, huyó con su gabinete a Alemania, donde fue capturado por los Aliados y condenado a muerte. Pero debido a su avanzada edad, la pena se conmutó con prisión perpetua. Tras su muerte, mantuvo a título póstumo la condición de “mariscal de Francia”. Su tumba se encuentra en el cementerio de Port-Joinville, en la isla de Yeu, y recibe escasos visitantes. En 1951, antiguos miembros del gobierno colaboracionista crearon la Association pour défendre la mémoire du maréchal Pétain[33] (ADMP), para defender que el mariscal salvaguardó a los franceses de males mayores durante la ocupación alemana. En 1973, el cuerpo del mariscal fue secuestrado por partidarios suyos, con el objetivo de trasladarlo al osario de Douaumont y cumplir la última voluntad del mariscal. Descubierta la trama por la policía, el cuerpo volvió a ser inhumado en la isla de Yeu. Por último, cabe destacar que en 2007 la tumba sufrió algunos actos vandálicos. El tercero (3.3.3.) está dedicado a dos personajes: Tiso y Pavelić. El primero, Josef Tiso, fue dirigente del Partido del Pueblo Esloveno, un grupo político nacionalista y autoritario, y colaboracionista con la Alemania nazi. Se convirtió en el primer mandatario y tras el derrumbe alemán, fue apresado en Austria, juzgado y finalmente ahorcado en 1947. Durante la Checoslovaquia comunista su figura fue condenada al olvido. Su tumba del cementerio de San Martín, recibe actualmente la visita de numerosos seguidores y grupos neofascistas. En 2007, tras una polémica por la autenticidad de sus restos mortales, se comprobó la veracidad de los mismos tras realizar una prueba de ADN. Los restos fueros divididos en tres partes: una se encuentra en la cripta de la catedral católica de San Emerano, Nitra; otra en un relicario de su casa natal de Bytča; y la última parte está custodiada por una sociedad de emigrantes eslovacos en Canadá. En cuanto a Ante Pavelić, este gobernó el Estado títere de Croacia. Llevó a cabo una política genocida contra las minorías serbia, judía y gitana. Y tras la caída del Tercer Reich se refugió en Italia y luego en Argentina, donde sufrió un atentado que le hizo trasladarse a Madrid. Su tumba se encuentra en el cementerio de San Isidro, Madrid, pasando desapercibida para los visitantes. Por último, el apartado cuatro (3.3.4.) trata sobre la figura del almirante húngaro Miklós Horthy. Horthy, a diferencia de los otros dictadores nombrados en este capítulo, se distanció de la Alemania nazi. Buscó sin éxito el diálogo con los Aliados, siendo depuesto por los alemanes tras invadir Hungría en 1944. Confinado en un castillo bávaro, fue liberado por los Aliados y se exilió en Suiza y después en Portugal. En 1993, sus restos mortales fueron trasladados de Portugal a una cripta familiar en el cementerio de Kenderes, de su localidad natal. El castillo de su familia[34] fue restaurado y convertido en una atracción turística. En 2013 se instaló un busto del almirante en el templo del Retorno de la Iglesia Reformada Húngara, en Budapest.

CAPÍTULO 4: El capítulo 4, “Los lugares del caudillo: mausoleos, pazos y criptas”, está dedicado exclusivamente a la figura del general Francisco Franco. Como ya se ha reseñado en el presente trabajo, en el 2019 ocurrieron dos hechos importantes en relación a la figura del dictador: la demanda de la Abogacía del Estado español contra sus descendientes, para la transformación en dominio público del Pazo de Meirás; y el traslado de sus restos mortales desde el Valle de los Caídos hasta un panteón familiar en el cementerio de Mingorrubio, El Pardo (Madrid). En relación a la dictadura, se ha producido una fuerte pervivencia de numerosos lugares vinculados a la misma: monumentos dedicados a los vencedores, nombres de calles y plazas, o placas y cruces en iglesias y lugares públicos; aunque muchos de ellos fueron desprovistos de la simbología franquista. Además, desde el 2007 entró en vigor la Ley de Memoria Histórica (LMH). La casa natal del dictador nunca ha sido un lugar de atracción para sus seguidores; al igual que su residencia en el palacio de El Pardo, actualmente propiedad de Patrimonio Nacional[35]. Este capítulo se divide en cuatro apartados. El primero (4.1.) está dedicado al Valle de los Caídos, máximo espacio memorativo del franquismo. El complejo se divide en una basílica y una abadía, una enorme cruz, una avenida y otros edificios agregados[36]. Fue construido para conmemorar la victoria del bando insurrecto y ensalzar sus valores, propios del nacionalcatolicismo. Junto a obreros civiles, participaron numerosos prisioneros de guerra, presos políticos y comunes, pero se desconoce su número exacto[37]. Aunque concebido como tumba para los combatientes nacionales, su retraso en la construcción provocó que muchas familias fuesen reticentes en dejar trasladar los restos de sus allegados. Así, ante la falta de muertos, el mismo Franco permitió el traslado de soldados republicanos, admitiendo en privado que «los soldados de la República luchaban porque creían cumplir un deber con la República, y otros por haber sido movilizados forzosamente»[38]. En definitiva, el Valle se había construido para conmemorar la victoria ante el comunismo, no para eternizar la fragmentación entre los dos bandos. En 1959 se trasladaron, desde el monasterio de El Escorial, los restos mortales de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange. Los falangistas mostraron su malestar ante esta decisión, mediante abucheos a Carrero Blanco, que se presentó en el acto. En 1975 falleció Franco, y sus restos fueron inhumados en la basílica. En la actualidad, el Valle de Cuelgamuros pertenece a Patrimonio Nacional[39], y es el tercer monumento más visitado de este organismo público, detrás del Palacio Real y el monasterio de El Escorial. Es un poderoso símbolo, pero no de reconciliación, sino del propio franquismo. Entre 1976 y 1981, las fechas del 18 de julio[40] y 20 de noviembre[41], acudían al lugar miles de seguidores, donde se celebraba una misa organizada por la Fundación Nacional Francisco Franco. Sin embargo, a partir de 1982 el número de asistentes disminuyó paulatinamente.

El segundo apartado (4.2.) trata sobre el Pazo de Meirás (Sada, A Coruña), sede estival del jefe del Estado. El pazo tiene un origen medieval y fue residencia de la escritora Emilia Pardo Bazán. Fue comprado por iniciativa de la élite local de A Coruña y se constituyó una Junta Provincial Pro Pazo del Caudillo. La escritura fue corroborada ante notario, la Junta obtuvo el pazo y lo confirió a Franco, entregándole las llaves y un pergamino de donación “al jefe del Estado”. Se encubría un regalo a Franco como propietario particular, pero con uso de residencia oficial, gestionada por la Administración. Sin embargo, en 1940 la Ley de creación de Patrimonio Nacional exigía agregar el pazo al dominio público, por lo que Franco firmó una nueva escritura de compraventa que obviaba la anterior. Hasta la muerte del dictador, el pazo fue utilizado como residencia estival del jefe del Estado. Asimismo, en él se celebraron numerosos consejos de ministros, audiencias oficiales y recepciones de embajadores. Tras la muerte de Franco, el pazo cerró sus puertas en verano; ahora solo tenía las visitas esporádicas de su viuda, su hija y sus nietos. Hasta el 1980 el Estado asumió diversos gastos de gestión de Meirás.

En el tercer apartado (4.3.), bajo el título de “Exhumar al dictador, recuperar su pazo”, el autor hace mención, en referencia al Valle de los Caídos, del artículo 16 de la Ley de Memoria Histórica: “se regirá por las normas aplicables a lugares de culto y religiosos”, disponiendo su “despolitización” y “prohibición de actos de naturaleza política que exaltasen la guerra civil, a sus protagonistas o al franquismo[42]”. En el año 2011, el Ministerio de la Presidencia del Gobierno de España formó una comisión de expertos[43], la cual presentó un informe sobre los usos que dar al emblemático lugar. Además, se decidió que el cuerpo de José Antonio Primo de Rivera podría permanecer, pero el de Franco no, ya que era el único que no había muerto en la guerra. Comienza así un largo litigio entre el Estado y la familia del dictador, opuesta al traslado. Hasta que un fallo definitivo del Tribunal Supremo dio lugar al traslado de los restos de Franco hasta un panteón familiar en Mingorrubio (Madrid), sin honores de jefe de Estado, pero transmitido por la televisión pública. Por otro lado, en 2007 el regidor Abel López Soto, del partido BNG[44], con apoyo de otros grupos políticos, propuso recuperar Meirás como bien público, declarándolo en un primer momento como Bien de Interés Cultural (BIC), según la legislación gallega. En 2017, el Parlamento gallego reclamó a la Xunta que creara una comisión de expertos para el cambio a dominio público del Pazo, sin coste y excluyendo la expropiación. Esta comisión de expertos argumentó que el Pazo había ejercido como sede estival del Jefe del Estado, siendo durante años mantenido por la Administración pública, lo que posibilitaba la reclamación del Estado a solicitar la titularidad como domicilio público. En 2019, la Abogacía del Estado demandó a la familia Franco. Un año más tarde, la sentencia judicial daba la razón al Estado; la familia Franco recurrió, y a finales de 2020 la jueza ordenó que se realizara un inventario para diferenciar los bienes del Estado y los de la familia Franco. En la actualidad el Pazo de Meirás es titularidad del Estado por Sentencia firme de la Audiencia Provincial de A Coruña.

En el cuarto apartado (4.4.), se hace mención a numerosos líderes fascistas españoles, como Ramiro Ledesma Ramos[45], Onésimo Redondo[46], los generales José Sanjurjo y Emilio Mola, fallecidos en la guerra civil, o el general Gonzalo Queipo de Llano, líder de la sublevación en Sevilla. También a otros personajes como el general José Enrique Valera, Andrés Saliquet, Alfredo Kindelán, Agustín Muñoz Grandes[47], José Moscardó[48] o Jaime Milans del Bosch[49].

CAPÍTULO 5: El capítulo 5, “Los lugares del dictador comunista”, abarca tanto la figura de Stalin, como la de otros mandatarios de países comunistas, próximos o no a la Unión Soviética. En Europa, entre finales de los ochenta y principios de los noventa (1988-1989 y 1991), todas las dictaduras comunistas cayeron: URSS[50], Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Rumanía, Yugoslavia, Albania y RDA[51]. En algunas el proceso fue pacífico (Checoslovaquia, Polonia o Hungría), pero en otras no (Yugoslavia o Albania). La mayoría de las tumbas de los dictadores comunistas no se convirtieron en centros de peregrinación de partidarios, y solo en tres casos se procedió al culto fúnebre, con la técnica de embalsamado[52] en los dos primeros: Georgi Dimitrov de Bulgaria (embalsamado y posteriormente incinerado con la caída del régimen), Klement Gottwald de Checoslovaquia (embalsamado y también incinerado por iniciativa del propio partido comunista, al decretar el fin del culto a la personalidad) y Gheorghiu-Dej de Rumanía (inhumado). Este capítulo se divide en cuatro apartados. El primero (5.1.) trata sobre Iósif Stalin[53]; quien, a su muerte, fue embalsamado y situado junto al cuerpo de Lenin en el mausoleo de la plaza Roja de Moscú. Su sucesor, Nikita Kruschev, denunció sin ambages, en el XX Congreso del PCUS, el “culto a la personalidad” y sus crímenes. Así, el cuerpo de Stalin fue retirado del mausoleo e inhumado en el cementerio cercano a la muralla del Kremlin; y en el 1965 se le añadió un busto. Tras la deposición de Kruschev, en el periodo de Leonid Brezhnev, se inició una cauta recuperación de la figura de Stalin. Y desde mediados de los años noventa recibe homenaje cada 21 de diciembre[54]. Los actos, cargados de connotación religiosa, se realizan en su tumba y siguen un ritual establecido. Sin embargo, ningún representante del Estado ruso acude a los mismos. Además, los ultranacionalistas rusos han incorporado su figura dentro de los héroes de la patria. Ya con Vladimir Putin en el poder, la imagen del dictador soviético consiguió una importante revalorización en la sociedad. Aunque las declaraciones, tanto de Putin como de Dmitri Medvédev[55], se mantuvieron equidistantes y ambiguas. En 2012 una encuesta situaba a Stalin en el primer lugar de los personajes más célebres de la historia, por delante de Lenin y el zar Pedro el Grande. En este contexto, casi la mitad de los jóvenes desconocían sus purgas políticas, deportaciones y campos de trabajo. Para muchos ciudadanos Stalin era un cruel dictador, pero también un estadista eficaz; aunque, a su vez, la mayoría de los encuestados tampoco deseaba retroceder a las condiciones de vida del régimen totalitario estalinista. Por otro lado, desde 1945 hasta la actualidad, se constituyeron más de setenta mil lugares de memoria dedicados a la segunda guerra mundial. En cambio, desde la caída del régimen soviético, poco más de mil cien monumentos recuerdan a las víctimas de la represión estalinista[56]. Finalmente, dentro de este apartado encontramos otro titulado: 5.1.2. Georgia: ¿el hijo más ilustre del país? Aunque todas las exrepúblicas soviéticas comparten el culto común a la memoria de la segunda guerra mundial, las repúblicas bálticas, caucásicas y Ucrania iniciaron en sus políticas de la memoria una ruptura frente a la era soviética, mostrándose como víctimas de una ocupación tanto alemana como rusa. Así, el recuerdo de Stalin en estos estados es negativo[57]. Stalin nació en la ciudad georgiana de Gori, donde se halla el Museo Stalin, un espacio regio donde se levanta la casa natal del dictador, que fue trasladada y reconstruida. Sin embargo, Gori nunca se convirtió en un lugar de culto a Stalin, ya que, desde la declaración como república independiente, Georgia renegó de Stalin y Beria[58]. Mijeil Saakashvili[59] declaró la intención de reconvertir el museo para evocar las “agresiones rusas”; así como a retirar muchos monumentos soviéticos. Pero con su derrota electoral, el ayuntamiento de Gori aprobó devolver la estatua de Stalin a su pedestal, ya que previamente había sido retirada. Desde la dirección del museo, se explicaba que en las salas del mismo se muestran tanto los aspectos positivos como negativos del dictador.

El apartado segundo (5.2.) trata sobre Enver Hoxha[60], dictador de Albania durante cuatro décadas. Los restos de Hoxha fueron exhumados en el Cementerio de los Mártires de la Patria, cerca de Tirana. Diversas granjas colectivas, así como la universidad de Tirana, fueron bautizadas con el nombre del dictador. Y tres grandes estatuas fueron erigidas en Gjirokastra[61], Korça y Tirana. Asimismo, se construyó en Tirana un grandioso museo, dedicado a Hoxha, con forma de pirámide. Con la caída del bloque comunista, se retiró la estatua del dictador situada en la plaza de Skanderber de Tirana, y sus restos mortales fueron trasladados al cementerio municipal de la capital. El museo de la pirámide fue desmantelado y el edificio recibió el nombre de la Pirámide de Tirana. Y en 2020 el ayuntamiento acordó reconvertirlo en un centro educativo y cultural de vanguardia.

El apartado tercero (5.3.) trata sobre el dictador rumano Nicolae Ceauşescu, ejecutado junto a su esposa Elena el 25 de diciembre de 1989. Los restos mortales del dictador se encuentran en el cementerio civil de Ghencea, Bucarest, donde apenas unos pocos partidarios se reúnen el día de su nacimiento[62]. Entre 1990 y 1991 se cambiaron los nombres de multitud de calles, plazas y edificios públicos, relacionados con el régimen. La casa natal de Ceauşescu, situada en Scornicesti, fue reconvertida en museo por un sobrino del dictador. Además, una estatua[63] suya se encuentra en el jardín de la vivienda particular de Emil Bârbulescu[64]. Por lo tanto, no es considerada monumento público, aunque sí es visitada por miles de turistas al año. Otro edificio significativo, muy visitado por turistas y nostálgicos, es el cuartel militar de Targoviste, lugar de detención, juicio y ejecución de Nicolae y Elena.

Por último, el apartado cuarto (5.4.) se centra en la figura del mariscal Josip Broz Tito, presidente de Yugoslavia entre 1945 y 1980. El régimen de Tito, aunque enmarcado en el bloque comunista, fue contrario al régimen soviético, y, como promotor de los países no alineados, mantuvo buenas relaciones con Europa occidental. De hecho, su régimen fue considerado como una dictablanda. Finalizada la fase de depuración, rompió con Stalin y se abrió a Occidente. No mantuvo los campos de concentración, ni otorgó potestad incondicional a la policía política. El país se rigió por un sistema federal, por lo que el propio Tito no gozó de un poder absoluto. Sin embargo, un rasgo fundamental del régimen fue el culto a su personalidad. Tras su muerte, fue inhumado en el mausoleo de Dedinje, denominado la Casa de las Flores, cerca de Belgrado. Tras la desintegración de Yugoslavia, el museo fue cerrado al público, sin embargo, en la actualidad forma parte del Centro Memorial Tito, dentro del Museo de Yugoslavia. Por último, cabe señalar los siguientes edificios relacionados con el régimen yugoslavo: el palacio de verano construido por Tito en el lago Bled[65], reconvertido en hotel; y el conjunto memorial erigido en su pueblo natal, Kumrovec[66].

CAPÍTULO 6: En el capítulo 6, “Epílogo. ¿Qué hacer con los lugares de dictador?”, el propio autor reseña a su inicio: «Este ensayo trata de forma comparativa acerca de un capítulo de la historia europea de la larga posguerra, el referente a las políticas de la memoria acerca del pasado reciente relativas a los lugares de dictador[67]». Así, nos muestra diferentes casos ocurridos en un mismo periodo de la historia, complejos pero directa o indirectamente interconectados. En este capítulo, a modo de breve resumen, se nombran personajes de otras dictaduras de Asia, África y América. Por lo tanto, de Asia podemos citar a los siguientes: Mustafa Kemal Atatürk, primer presidente de Turquía; Mao Zedong, padre de la revolución china; Kim II-sung, fundador de la dinastía actual de Corea del Norte; Pol Pot, genocida de los jemeres rojos en Camboya; Damdin Sükhbaatar y Khorloogiin Choibalsan, líderes comunistas de Mongolia; Saparmurat Niyazov, presidente de Turkmenistán; o Islam Karimov, presidente de Uzbekistán. En cuanto a África, podemos mencionar a los siguientes: Jean-Bédel Bokassa, emperador de la República Centroafricana; Mobutu Sese Seko, presidente de la República Democrática del Congo/Zaire; o Gnassingbé Eyadéma, presidente de Togo. Y, por último, en relación a América, podemos enumerar los siguientes: Augusto Pinochet, presidente de Chile; o Augusto Videla, presidente de Argentina.

Finalmente, el autor expone que el destino y gestión de los lugares de dictador es complejo, dentro de la diversidad de políticas aplicadas por las administraciones afectadas. Sin duda, los riesgos de la resignificación de estos lugares son indiscutibles, puesto que varios de ellos se han convertido en lugares de culto para adeptos y nostálgicos[68]. Por lo tanto, las propuestas de uso giran alrededor de tres cuestiones esenciales: la primera, dónde resignificar espacios cargados de simbolismo; la segunda, qué se debe representar en el museo o centro de interpretación; y la tercera, cómo resignificar. En cuanto al caso español, se describen otras tres singularidades que hacen más dificultoso tratar la resignación de estos lugares: la primera, la inexistencia de una ruptura revolucionaria de la dictadura a la democracia; la segunda, que parte de los lugares sean, o hayan sido, propiedad privada de la familia del dictador, como el Pazo de Meirás[69]; y la tercera, que exista una estrecha relación entre algunos lugares de memoria con un suceso traumático y colectivo, como es el caso de la guerra civil española[70].

OTRA INFORMACIÓN: Como anexo complementario a la obra, en su parte final encontramos los siguientes apartados: “Notas”, “Índice de abreviaturas”, “Bibliografía”, “Índice onomástico” e “Índice”.

 

COMENTARIO PERSONAL

Obra: Guaridas del lobo. Memorias de la Europa autoritaria, 1945-2020.
Autor: Xosé Manuel Núñez Seixas.
Editorial: Editorial Crítica.
Primera edición: abril de 2021.

En el libro objeto de este trabajo, Guaridas del lobo. Memorias de la Europa autoritaria, 1945-2020, cuya autoría corresponde al historiador gallego Xosé M. Núñez Seixas (catedrático en Historia por la Universidad de Santiago de Compostela), se nos presentan numerosas dictaduras que se desarrollaron en Europa, en un marco cronológico que abarca prácticamente todo el siglo xx, en concreto desde el periodo de entreguerras[71] hasta la caída de las dictaduras comunistas de Europa del Este, a finales de dicho siglo.

Con un amplio abanico de personajes y estados, Núñez Seixas relata con destreza diversos puntos esenciales de cada dictadura, haciendo hincapié principalmente en los lugares de dictador, o lugares de memoria, vinculados estrechamente con cada dictador y régimen. Así, podemos encontrarnos desde edificios (viviendas, cuarteles, residencias veraniegas, etcétera), estatuas, pirámides o vastos complejos monumentales, hasta tumbas o mausoleos cargados de gran simbolismo.

El autor divide la obra en diferentes capítulos, muy bien estructurados según el tipo de régimen en cuestión[72]. Esto hace que el lector se adentre fácilmente en el libro y comprenda sin dificultad su desarrollo. El primer capítulo se compone de una introducción básica y analiza conceptos fundamentales, como el de “lugar de memoria” o “lugar de dictador”, o asimismo el de “dictador” o “dictadura”. El segundo capítulo describe los lugares del dictador fascista, donde destacan figuras como Hitler, Dollfuss o Mussolini. El tercer capítulo narra los lugares del dictador autoritario y colaboracionista, como Salazar, Smetona, Päts, Ulmanis, Mannerheim, Pétain o Tiso, entre otros. El cuarto capítulo se centra en los lugares del caudillo[73]: mausoleos, pazos y criptas. Este capítulo está dedicado exclusivamente a la figura del dictador Francisco Franco. El quinto capítulo relata los lugares del dictador comunista, con destacados personajes como Stalin, Hoxta, Ceauşescu o Tito. Y el sexto capítulo, desarrollado a modo de epílogo o resumen, profundiza en el posible destino y gestión de los lugares de dictador, al tiempo que marca los peligros de la resignificación de estos lugares. Además, en este último capítulo, se nombra a un numeroso grupo de dictadores de otros continentes, Asia, África y América, si bien de forma breve y concisa.

El término “lugares de dictador” tiene enorme importancia, ya que toda la obra se desarrolla alrededor del mismo. Estos lugares están vinculados profundamente a los dictadores, pues son parte de su nacimiento, vida o muerte. En realidad, aunque pueden ser lugares muy variados, hay cinco tipos básicos o categorías:

1.     La casa natal o paterna del dictador.

2.     La tumba privada o semipública del dictador.

3.     Las residencias o espacios donde el dictador pasó gran parte de su vida.

4.     Los mausoleos diseñados por el dictador, sus familiares o seguidores[74].

5.     Las imágenes o lugares de culto en iglesias o templos.

En cuanto a las reflexiones que plantea la obra, podemos destacar la enorme importancia, a nivel social, político y económico, que han tenido –y tienen– los lugares de memoria o lugares de dictador. Ya que en muchos casos se han convertido en edificios, mausoleos o tumbas objeto de peregrinación de seguidores y simpatizantes de los propios dictadores y sus regímenes totalitarios, autoritarios o colaboracionistas. Estos hechos han provocado multitud de conflictos en los países implicados, independientemente de su ideología. Un ejemplo significativo, que se encuentra en nuestro propio país, es el Valle de los Caídos o Valle de Cuelgamuros, ubicado en el municipio de San Lorenzo del Escorial, Madrid. Dentro del contexto de su propia historia, este lugar se halla vinculado claramente a la figura de Franco y su régimen dictatorial, en lugar de corresponder a un complejo monumental imparcial, que simbolice una viable fraternidad entre los dos bandos de la contienda[75].

Finalmente, cabe destacar que el libro profundiza bastante en el tema que desarrolla. Está escrito en un lenguaje didáctico, fácilmente comprensible para el lector, y desarrollado en torno a las figuras de los dictadores europeos más importantes del siglo xx y los lugares de memoria vinculados a ellos. Lugares de memoria que el propio autor reseña como lugares de dictador, es decir, las “guaridas del lobo” donde estos líderes totalitarios o autoritarios nacieron, crecieron o indudablemente se convirtieron en los personajes más terroríficos de su tiempo. Por lo tanto, la valoración personal de la obra es ciertamente positiva, puesto que consigue con creces su objetivo pedagógico.

 

BIBLIOGRAFÍA

De la Torre Gómez, Hipólito; Alted Vigil, Alicia; Pardo Sanz, Rosa María; Herrerín López, Ángel; Jiménez Redondo, Juan Carlos; Valdivieso Royo, Alejandro. La historia del mundo en mapas, Editorial Universitaria Ramón Areces, 2019.

Haywook, John; Catchpole, Brian; Hall, Simon; Barratt, Edward. La historia del mundo en mapas, Susaeta, 2020.

Núñez Seixas, Xosé Manuel. Guaridas del lobo: Memorias de la Europa autoritaria, 1945-2020, Editorial Crítica, 2021.

 

WEBGRAFÍA

https://www.planetadelibros.com/autor/xose-m-nunez-seixas/000028939

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/galicia/2023/10/17/reabre-pazo-meiras-podra-visitarse-fin-semana/00031697541598853234856.htm

https://www.patrimonionacional.es/visita/palacio-real-de-el-pardo




[1] RAE: casa solariega gallega, especialmente la edificada en el campo.

[2] Xosé M. Núñez Seixas. Guaridas del lobo: Memorias de la Europa Autoritaria, 1945-2020, pág. 10.

[3] Ídem, pág. 11.

[4] NSDAP: Nationalsozialistiche Deustche Arbeiterpartei o Partido Nacionalista Alemán de los Trabajadores.

[5] Hort Wessel fue asesinado en 1930 en un enfrentamiento callejero y elevado a mártir nazi, que dio nombre al popular himno Horst-Wessel Lied.

[6] Ministro de Propaganda del NSDAP.

[7] Anschluss o anexión de Austria por parte de la Alemania nazi.

[8] Vaterländische Front, VF, o Frente Patriótico (en castellano).

[9] Amante de Mussolini.

[10] Sobrenombre de Mussolini.

[11] En la actualidad alberga la comisaría central de policía.

[12] Miembro del PNF fallecido en 1930.

[13] Revolución de los Claveles, fecha del golpe de Estado que derrocó la dictadura en el país.

[14] Lisboa y Santa Comba Dâo (distrito de Viseu).

[15] La parroquia o freguesia portuguesa equivale a una pedanía, distrito o barrio de un municipio.

[16] Vimieiro pertenece a la localidad de Santa Comba Dâo (distrito de Viseu).

[17] Alcalde socialista Orlando Mendes.

[18] Estado Novo es el nombre que se dio al régimen dictatorial de Portugal.

[19] Alcalde socialista Leonel Gouveia.

[20] PS: Partido Socialista portugués.

[21] PIDE: Policía Internacional y de Defensa del Estado; fue la policía secreta o política portuguesa.

[22] PPS: Polska Partia Socjalistyczna o Partido Socialista Polaco (en castellano).

[23] Actualmente en territorio lituano.

[24] Partido de ideología nacionalista y monárquica.

[25] “Se mantuvo firme con un escueto Oxi (No)– frente a las exigencias de Mussolini”. Xosé M. Núñez Seixas. Guaridas del lobo: Memorias de la Europa Autoritaria, 1945-2020, pág. 117.

[26] Epéteios tou Oxi.

[27] La reina Guillermina de los Países Bajos y el rey Haakon VII de Noruega.

[28] NSB: Nationaal-Socialistische Beweging o Movimiento Nacional Socialista (en castellano).

[29] Del cementerio general de la Haya.

[30] VNV: Vlaamsch Nationaal Verbond o Unión Nacional Flamenca (en castellano).

[31] VMO: Vlaamse Militanten Orde u Orden de los Militantes Flamencos (en castellano).

[32] Encuentro Nacional o Unión Nacional (en castellano).

[33] ADMP: Association pour défendre la mémoire du maréchal Pétain o Asociación para defender la memoria del mariscal Pétain (en castellano).

[34] Castillo Horthy.

[35] Patrimonio Nacional: https://www.patrimonionacional.es/visita/palacio-real-de-el-pardo.

[36] Una escuela, una biblioteca-centro de estudios y una hospedería.

[37] Entre 2.500 y 20.000 hombres, según diversas estimaciones.

[38] Xosé M. Núñez Seixas. Guaridas del lobo: Memorias de la Europa Autoritaria, 1945-2020, pág. 151.

[39] Patrimonio Nacional: https://www.patrimonionacional.es/visita/valle-de-cuelgamuros-0.

[40] 18 de julio de 1936, fecha del golpe de Estado.

[41] 20 de noviembre de 1975, fallecimiento de Francisco Franco.

[42] Xosé M. Núñez Seixas. Guaridas del lobo: Memorias de la Europa Autoritaria, 1945-2020, pág. 160.

[43] Compuesta por historiadores, juristas y filósofos.

[44] BNG: Bloque Nacionalista Galego.

[45] Falangista asesinado el 29 de octubre de1936.

[46] Líder jonsista y luego falangista.

[47] Primer comandante en jefe de la División Azul.

[48] Enterrado en la cripta del Alcázar de Toledo.

[49] Uno de los protagonistas del golpe de Estado de 1981.

[50] URSS: Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

[51] RDA: República Democrática Alemana.

[52] Empleada con los restos de Lenin y Stalin.

[53] Nombre de nacimiento: Iósif Vissariónovich Dzhugashvili.

[54] Fecha oficial (aunque no real) de su nacimiento, fijada por él mismo.

[55] Sucesor y predecesor de Vladimir Putin.

[56] Y del periodo comunista en general.

[57] En Ucrania es visto como el principal responsable de la gran hambruna u Holodomor de 1932-1933.

[58] El georgiano Lavrenti Pávlovich Beria fue un importante dirigente comunista, jefe del servicio secreto NKVD.

[59] Presidente de Georgia entre 2004 y 2013.

[60] Hoxha impuso una dura dictadura de corte estalinista.

[61] Localidad natal de Enver Hoxha. La estatua de esta población fue demolida con la caída del régimen en 1991.

[62] Cada 26 de enero.

[63] Obra del escultor Petre Georgescu Dedy.

[64] Oficial retirado de la milicia, seguidor del dictador.

[65] Lago situado en el norte de Eslovenia.

[66] Población situada en el noroeste de Zagreb, Croacia.

[67] Xosé M. Núñez Seixas. Guaridas del lobo: Memorias de la Europa Autoritaria, 1945-2020, pág. 223.

[68] Por ejemplo, la casa natal de Tiso en Bytča, el museo de Gori dedicado a Stalin o El Valle de los Caídos para el franquismo.

[69] A diferencia de Hitler, Stalin o Salazar, cuyas residencias pertenecieron al Estado.

[70] Como ocurre con El Valle de los Caídos.

[71] El periodo de entreguerras se establece desde el final de la Primera Guerra Mundial hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

[72] Clasificados por su ideología política.

[73] Francisco Franco, nombrado Caudillo de España.

[74] Por ejemplo, el Valle de los Caídos.

[75] Bando republicano y bando sublevado.


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DETALLES DEL LIBRO

Editorial: ‎Crítica, 2021
Tapa dura: 312 páginas
ISBN: 978-8491992912
Peso del producto: 618 g
Dimensiones: 15.5 x 2 x 23 cm


SINOPSIS

¿Qué hacer con el legado de un dictador tras su muerte o caída? Esta memoria conflictiva también incluye una herencia material, que va desde la tumba del autócrata a los lugares concretos vinculados a sus víctimas, pasando por el espacio público representado por el nomenclátor o los monumentos. Las guaridas del lobo repasa cómo la Europa contemporánea se ha enfrentado a sus propios fantasmas, cómo ha resignificado de modo particular los espacios estrechamente vinculados a la biografía y memoria del tirano, y cómo ha integrado —no sin contradicciones— este pasado incómodo en su propio relato nacional.

España no ha sido ajena a esta problemática (in)digestión de los lugares de (des)memoria. A través del estudio comparado de casos tan diversos como Alemania, Portugal, Albania, Rumanía, Francia, Italia o Eslovaquia, Xosé M. Núñez Seixas muestra las dificultades compartidas para afrontar pasados traumáticos recientes, bajo las alargadas sombras de una galería de déspotas que se extiende de Hitler a Stalin, y de Ceausescu a Franco. Sin embargo, algunas particularidades españolas son todavía patentes en las recientes polémicas sobre el Pazo de Meirás o al mausoleo de Cuelgamuros. Todo ello evidencia la complejidad y la necesidad de enfrentarnos a través del conocimiento histórico a esos legados conflictivos de nuestro pasado.


AUTOR DE LA OBRA

Xosé M. Núñez Seixas nació en Ourense (Galicia, España) en 1966. Estudió en las universidades de Santiago de Compostela y Dijon (Francia); se doctoró en Historia Contemporánea en el Instituto Universitario Europeo de Florencia; y es catedrático en la Universidad de Santiago de Compostela y antes lo fue en la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich (Alemania). Trabaja en varias revistas ibéricas e internacionales de gran importancia, y sus investigaciones se centran en la historia de los nacionalismos, los estudios migratorios, la guerra o las dictaduras. Asimismo, habla castellano, gallego, catalán, alemán, francés, inglés e italiano. Destacan sus siguientes obras:
- Historiographical Approaches to Nationalism in Spain (Saarbrücken/Fort Lauderdale 1993).
- Entre Ginebra y Berlín. La cuestión de las minorías nacionales y la política internacional en Europa, 1914-1939 (Madrid 2001).
- O inmigrante imaxinario: estereotipos, representacións e ientidades dos galegos na Arxentina (1880-1940) (Santiago de Compostela, 2002).
- Movimientos nacionalistas en Europa. Siglo XX (Madrid 1998, 2004).
- Internacionalitzant el nacionalisme: El catalanisme polític la qüestió de les minories nacionals a Europa (1914-1936) (Valencia: Afers/Univ. de Valencia, 2010).
- Los mitos del 18 de julio (Crítica, 2013).
- Las utopías pendientes (Crítica, 2015).
- Camarada invierno. Experiencia y memoria de la División Azul (Crítica, 2016).
- Los colores de la patria. Símbolos nacionales en la España contemporánea (Madrid, 2017).
- España en democracia, 1975-2011 (Crítica, 2017).
- Historia mundial de España (Crítica, 2018).
- Suspiros de España. El nacionalismo español, 1808-2018 (Crítica, 2018, Premio Nacional de Ensayo 2019).
- Regionalism and Modern Europe: Identity Construction and Movements from 1890 to the Present Day (Londres, 2019).
- The First World War and the Nationality Question in Europe (Leiden/Boston, 2020).


El libro está disponible en la editorial Planeta de Libros.


Autor: Miguel Costa

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