1.
Introducción sobre el tema y justificación de la elección
La
presente PEC[1]
analiza e interpreta el Tratado de Utrecht[2], también
conocido como Paz de Utrecht o Tratados de Utrecht y Rastatt, a través del
seguimiento y estudio tanto de las obras reseñadas en la Biografía como de las
páginas webs de la Webgrafía de este trabajo.
La
elección de este tema, el tratado de Utrecht, de todos los ofrecidos por el
equipo docente[3],
se debe a la enorme trascendencia que tuvo dicho tratado para nuestra nación, al
producirse un cambio significativo del territorio gobernado por la Monarquía de
España, la cual perdía todos sus territorios europeos: Luxemburgo, Países
Bajos, Milán, los presidios de Toscana, Cerdeña y reino de Nápoles, en favor de
Austria; Sicilia, Lomellina, Valsesia y ducado de Monferrato, en favor de
Saboya; y Güeldres y Neuchâtel en favor de Prusia. Asimismo, también le fueron
arrebatados Gibraltar y Menorca, dentro de la propia península ibérica e islas
Baleares, a manos de una hegemónica Gran Bretaña. No obstante, conservó sus
posesiones ultramarinas en América, África y Asia[4].
Los
materiales y fuentes utilizadas pueden dividirse en dos grandes bloques: la Bibliografía,
reseñada al final de la PEC, compuesta por el material físico utilizado para
adquirir los conocimientos básicos sobre la materia; y la Webgrafía, señalada
tras la Bibliografía. En la Webgrafía se reseñan las páginas web utilizadas,
todas ellas imprescindibles para la realización del presente estudio,
destacando el artículo publicado en la web del Real Instituto Elcano[5]:
“Gibraltar y el Tratado de Utrecht”. Asimismo, se debe reseñar a la par el
apartado “Anexos de documentos, gráficos, mapas, fotografías, etcétera.”, donde
se ha adjuntado un mapa europeo después de Utrecht, en el cual podemos observar
la organización territorial de España[6] tras el tratado,
con el consiguiente declive territorial que sufrió nuestro país.
Para
terminar, los objetivos del trabajo ya se han indicado al principio de este
tema: analizar e interpretar el Tratado de Utrecht y su gran relevancia tanto a
nivel nacional como internacional, a través de las fuentes utilizadas en la Bibliografía
y Webgrafía; y su estructura y organización es la siguiente:
1. Introducción
sobre el tema y justificación de la elección.
2. Desarrollo
del tema y relación con los contenidos de la asignatura.
2.1. Antecedentes
del conflicto.
2.2. El
desarrollo de la contienda.
2.3. El
Tratado de Utrecht.
2.4. El
equilibrio en Europa.
3. Conclusiones
del trabajo.
4. Bibliografía
y webgrafía.
5. Anexos
de documentos, gráficos, mapas, fotografías, etcétera.
5.1. Mapa después de Utrecht.
2.
Desarrollo del tema y relación con los contenidos de la asignatura
2.1.
Antecedentes del conflicto
Antes
de comenzar el desarrollo propiamente dicho del Tratado de Utrecht, tenemos que
remontarnos unos años atrás en el tiempo. Ya en el reinado de Carlos II de
España, sus contemporáneos, la élite política, económica y militar de la época,
pudieron constatar la esterilidad de este. Por lo tanto, el futuro de los
territorios europeos de la Monarquía de España pasó a ser un tema de gran
preocupación tanto para el monarca como para las potencias dominantes del
momento: Gran Bretaña, Provincias Unidas, Francia, Austria-Hungría y Prusia y
los príncipes alemanes.
Carlos
II nació el 6 de noviembre de 1661, y prontamente fue nombrado rey, a la muerte
de su padre Felipe IV[7]. Por lo
tanto, su madre Mariana de Austria[8] ocupó la
regencia hasta 1675, cuando el monarca alcanzó la mayoría de edad (14 años). El
rey contrajo nupcias en dos ocasiones[9], pero finalmente
falleció el 1 de noviembre de 1700 sin descendencia. El monarca designó en vida
como su sucesor a José Fernando Maximiliano[10], hijo
de Maximiliano Manuel, duque elector de Baviera, y de María Antonia de Austria,
hija de la infanta Margarita[11]. Por
consiguiente, José Fernando Maximiliano era sobrino de Carlos II. Pero el
heredero murió el 6 de febrero de 1699, un año antes que el propio Carlos II,
por lo que volvió a plantearse el problema de la sucesión al trono. A partir de
ese momento, los dos candidatos fueron el archiduque Carlos[12] y
Felipe de Anjou[13].
El
monarca español designó como heredero al aspirante francés, Felipe de Anjou,
futuro Felipe V[14];
pues pensó que solo los Borbones podrían asegurar íntegramente los territorios
de la Monarquía de España[15]. Sin
embargo, la disconformidad del bando austracista[16] provocó
una guerra por la sucesión al trono. La lucha de intereses repercutió a nivel
internacional, y pronto el conflicto se convirtió en la guerra más importante
de su tiempo. Por un lado, se encontraban los aliados: Inglaterra, Provincias
Unidas de los Países Bajos, Sacro Imperio Romano Germánico, Ducado de Saboya,
Dinamarca y Portugal; y, por el otro, Francia y España, con el único apoyo de
Baviera, Mantua y Colonia.
2.2.
El desarrollo de la contienda
La
Guerra de Sucesión Española se desarrolló entre los años 1701 y 1713, y tuvo
enormes repercusiones internacionales. Inicialmente se combatió en Italia,
Países Bajos, Rin y Francia, lejos de la península ibérica. Además, en Baviera
vencieron los Aliados, en dos batallas continuas; asimismo, los franceses
fueron también derrotados en los Países Bajos y norte de Italia.
En
1705 la lucha llegó a España, cuando los austracistas dominaron los territorios
que componían la Corona de Aragón. Asimismo, desarrollaron acciones de menor
grado en América. Luis XIV intentó negociar el reparto de los territorios de la
Monarquía de España[17], pero
la guerra continuaría. Los franceses abandonaron los Países Bajos y levantaron
el asedio de Turín; en cambio, los aliados conquistaron el Milanesado y Mantua.
En 1707 la guerra internacional tomaba un cariz diferente de la producida en
España: mientras que en los territorios europeos España perdía importantes regiones,
como Milán o Nápoles, en España, James Fiz-James Stuart, el duque de Berwick[18], vencía
en la transcendental Batalla de Almansa[19].
Además, las tropas borbónicas reconquistaban los reinos de Aragón y Valencia, e
iniciaban la reconquista de Cataluña.
La
guerra en Europa continuó con victorias de los aliados, mientras que las tropas
francesas perdían batalla tras batalla. Los aliados exigieron a Luis XIV que
expulsara a su nieto Felipe del trono español, negándose a ello el monarca
galo. Sin embargo, se produjeron dos hechos que cambiaron la situación y
precipitaron las conversaciones de paz: el ascenso al poder de los tories[20]
en Inglaterra[21],
que hartos de la guerra y de los perjuicios a sus intereses económicos se inclinaron
por la paz; y la muerte del emperador José I[22], el
hermano del pretendiente Carlos, por lo que este último fue coronado como nuevo
emperador[23].
Por este hecho, la solución austriaca pasó a ser una amenaza para los aliados,
ya que Carlos podría convertirse, al mismo tiempo, en el emperador del Sacro
Imperio Romano Germánico y en el rey de España, acumulando en su poder ambas
coronas.
Finalmente,
la guerra en España se resolvió a favor de Felipe V, sobre todo gracias al
apoyo de Castilla. El duque de Berwick tomó Barcelona[24], y casi
un año después fue conquistada Mallorca[25].
2.3.
El Tratado de Utrecht
Los
acuerdos de paz del Tratado de Utrecht[26] reorganizaron
nuevamente a Europa, al repartir los territorios europeos que habían
pertenecido a la Monarquía de España a otras potencias del “viejo continente”.
Además, se produjo otro hecho de enorme importancia: la derrota de Francia y el
fin de su hegemonía.
Este
apartado, a su vez, podemos dividirlo en tres bloques: los acuerdos políticos,
territoriales y comerciales. A continuación, se describen dichos acuerdos:
En
cuanto a los acuerdos políticos, cabe mencionar que las terceras potencias temían
que tanto los Borbones como los Habsburgo consiguieran aún más poder. En un
principio, Luis XIV se negó a que Felipe V renunciara al trono de Francia[27], así
que se propuso que el duque de Saboya[28]
accediera al trono español. Sin embargo, Felipe V accedió y renunció a sus
derechos de acceso a la Corona francesa[29]. En
cambio, el emperador continuó utilizando el título de Rey de España como Carlos
III, no reconociendo así a Felipe V. Por otro lado, ocurrieron otros
acontecimientos importantes: Luis XIV dejó de apoyar a la Casa Estuardo, el
elector de Brandeburgo fue elevado al título de Rey de Prusia y el duque de
Saboya recibió el de rey de Sicilia. Por último, se creó un noveno electorado
del Imperio, el ducado de Hannover[30].
En
referencia a los acuerdos territoriales, como ya se ha mencionado en el tema “1.
Introducción sobre el tema y justificación de la elección”, se procedió al
reparto de los dominios europeos de la Monarquía española, por lo que se
incumplió el deseo de Carlos II de mantener íntegros sus territorios. España
conservó su imperio de América y sus posesiones en África y Asia, pero en
Europa se redujo a su territorio actual[31]. En
consecuencia, así quedaron repartidos los territorios:
1. Gran
Bretaña consiguió Gibraltar (1704) y Menorca (1708), durante el trascurso de la
contienda.
2. Provincias
Unidas obtuvo el derecho de situar defensas en la frontera entre los Países
Bajos y Francia.
3. Austria
conservó Mantua y recibió los siguientes territorios europeos de España: Países
Bajos, Luxemburgo, ducado de Milán o Milanesado, presidios de la Toscana, reino
de Nápoles y Cerdeña.
4. Saboya
obtuvo Sicilia, Lomellina, Valsesia y Monferrato.
5. Prusia
obtuvo el Güeldres español y el principado de Neuchâtel suizo.
6. Francia,
la gran derrotada junto a España, perdió algunas localidades de los Países
Bajos y tuvo que destruir las fortificaciones de Dunquerque. En América cedió a
Inglaterra los siguientes territorios: Acadia, la isla de Terranova, la Bahía
de Hudson y la isla de San Cristóbal (Antillas); pero, a su vez, obtuvo el
ducado de Orange.
Finalmente,
en cuanto a los acuerdos comerciales, es necesario destacar que Gran Bretaña,
como la fuerza victoriosa y más beneficiada por los acuerdos de paz, se
convirtió en la gran potencia marítima y mercantil europea.
Los ingleses se beneficiaron de las “clausulas comerciales” para realizar transacciones mercantiles en la América española. Pero sobre todo salieron beneficiados por dos derechos que se le otorgaron: el asiento de negros (o esclavos) y el navío de permiso. El asiento de negros era el monopolio del comercio de esclavos. Los asientos fueron contratos realizados entre la Monarquía española y particulares. En la página web “Encrucijada de mundos: Identidad, imagen y patrimonio de Andalucía en los tiempos modernos”[32] podemos encontrar la siguiente información sobre los asientos: “Los asientos fueron contratos firmados entre la Monarquía Hispánica y particulares solventes mediante los cuales se externalizaba un servicio concreto”; o, más específicamente, sobre los asientos de negros: “En su caso los asientos de negros eran contratos que externalizaban la introducción en las Indias española de personas esclavizadas, normalmente procedentes de diferentes regiones de África. Estos asientos otorgaban dicho monopolio regulando los esclavos que podían ser introducidos anualmente a cambio de una cantidad de dinero prefijada por licencia, esclavo, pieza de Indias o toneladas”. En cuanto al navío de permiso, se trataba del derecho de enviar[33], con cada flota española y sin aranceles, un buque inglés a la América española. En este punto, se añade el siguiente texto, publicado online en la página web de Ondacero[34]: “El ‘Navío de Permiso’ no rompía el monopolio español, pero autorizaba a Inglaterra a enviar un barco al año con una capacidad de carga de 500 toneladas a las colonias españolas americanas para comerciar con ellas. Lejos de ajustarse a lo pactado, los ingleses aprovecharon la concesión para transportar más mercancías de las permitidas y realizar contrabando con productos procedentes de Jamaica, en alta mar. El negocio era redondo y lo fue durante años... Pese al tratado de Utrecht, Inglaterra y España mantuvieron siempre las espadas en alto. Las relaciones, lejos de ser buenas, dieron lugar a numerosos conflictos, continuaron las acciones de piratas y corsarios contra nuestros barcos y nuestros buques. En 1750 Gran Bretaña renunció al navío de permiso y también al asiento de negros, recogido en el tratado de Utrech. […]”.
Estos derechos supusieron el fin del monopolio español
sobre el comercio con sus territorios de América. Francia también tuvo que hacerles
a los ingleses, obligatoriamente, concesiones comerciales; y el Tratado de
Methuen[35] firmado con la Corona
portuguesa también les favoreció.
En
definitiva, tras el Tratado 0de Utrecht se originó una superioridad comercial
británica, en detrimento de la francesa. La cesión de territorios galos en
América del Norte, fue un primer paso para el monopolio de Gran Bretaña. Sin
embargo, la disputa por las tierras del Nuevo Continente, llevaría posteriormente
a más problemas y conflictos entre ambos.
El
objetivo primordial del tratado era evitar que se produjera una nueva hegemonía
de cualquier potencia[36]. Se
organizaron congresos para encontrar soluciones pacíficas a los problemas que
surgían, pero no tuvieron realmente resultados positivos.
2.4.
El equilibrio en Europa
Carlos
VI, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, seguía sin reconocer a
Felipe V e insistía en reivindicar el trono de España. Sin embargo, el hecho de
no tener ningún hijo varón le obligó a pactar diplomáticamente, tanto con el propio
Imperio como con las potencias continentales, para que se reconociera la
Pragmática Sanción de 1713[37]. El
hecho de no tener un descendiente masculino debilitó al emperador, y las
potencias intentaron sacar partido de su difícil situación: Inglaterra no
aceptó primeramente dicho edicto[38], y
Francia se confabuló en su contra. Así, se produjo una alianza entre Gran
Bretaña y Francia, que duró desde el año 1716 hasta el 1731.
Al
mismo tiempo, Felipe V se encontraba molesto por la pérdida de todos los
territorios italianos de la Monarquía española tras el Tratado de Utrecht[39], ya que
los consideraba parte de su patrimonio[40]. Por lo tanto, aprovechando la detención del
inquisidor general[41] en
Milán conquistó Cerdeña[42]; y un
año más tarde, tomó el reino de Sicilia, que se encontraba en poder del
duque-rey de Saboya. Se fundó la Cuádruple Alianza, compuesta por Francia, Gran
Bretaña, Provincias Unidas de los Países Bajos y Austria, y se produjeron dos
sucesos importantes: el 11 de agosto de 1718 los ingleses derrotaron a los
españoles en la Batalla del Cabo Passero[43]; y, poco
más tarde, los franceses tomaban Fuenterrabía y San Sebastián, en el País Vasco
español[44]. Todo
esto provocó que Felipe V negociara.
En
el Tratado de la Haya[45], Felipe
V tuvo que renunciar a sus recientes conquistas en Italia, uniéndose a la
alianza. Rechazó de nuevo el trono de Francia y aceptó las cláusulas del
Tratado de Utrecht. Sin embargo, tanto Austria como España fueron beneficiadas:
a Carlos VI se le entregó el reino de Sicilia, que en ese momento era gobernado
por Saboya, quien recibió a cambio Cerdeña[46]; y el
infante Carlos, hijo mayor de Felipe V y futuro Carlos III de España, fue
reconocido como heredero del gran ducado de la Toscana. También se reforzó la
alianza entre Francia y Gran Bretaña. Sin embargo, el predominio de Rusia en el
Báltico y las aspiraciones austriacas al comercio marítimo amenazaban la
hegemonía inglesa. Francia firmó un tratado defensivo con España[47], donde
se acordaba una colaboración para recuperar Gibraltar con el apoyo del mismísimo
rey de Inglaterra, que se comprometía a requerir la devolución al Parlamento
británico; algo que al final no se llevaría a efecto. Pero el malestar de
España inquietaba a la política en Europa. En el Congreso de Cambrai[48] se intentaron
solucionar las tensiones entre España y Austria, pero terminó en fracaso. En
cambio, en el Tratado de Viena[49] se
formó una alianza frente a Inglaterra y Francia. En este tratado, el emperador
Carlos VI reconoció a Felipe V como rey de España[50], y, a
su vez, Felipe V aceptó la Pragmática Sanción.
En consecuencia, se creó la Liga de Hannover, compuesta por Francia, Gran Bretaña, Provincias Unidas y Prusia[51]. Aunque al final no se llegó a la guerra, gracias al ascenso en Francia del cardenal André Hercule de Fleury[52], que, apostando por la paz, negoció con España y Austria (Congreso de Soissons de 1728[53] y Convención de El Pardo de 1728[54]). Por otra parte, el acuerdo entre España y Austria no duró mucho tiempo, debido a la desconfianza austriaca a formalizar el matrimonio del infante Carlos con María Teresa y a su negativa a consentir el acceso de tropas españolas a los ducados italianos. Así, se reestableció la alianza entre España, Gran Bretaña y Francia en el Tratado de Sevilla de 1729[55]. Más tarde, el emperador Carlos VI ocupó los ducados italianos a la muerte del duque de Parma y Piacenza, pero Inglaterra intervino para que se respetaran los pactos.
3. Conclusiones del trabajo
El
análisis del Tratado de Utrecht, también conocido como Paz de Utrecht o
Tratados de Utrecht y Rastatt, se ha realizado a través del estudio de las
obras reseñadas en la Biografía y las páginas webs de la Webgrafía de este
trabajo, consignadas al final del mismo.
La
elección del tema seleccionado, como ya se ha reseñado en el tema inicial “1.
Introducción sobre el tema y justificación de la elección”, se debe a la enorme
trascendencia política que ha tenido este tratado hasta nuestros días, tanto a
nivel nacional como internacional. Un ejemplo de ello, es la pérdida de
Gibraltar a manos de los ingleses, suceso no resuelto hasta el momento, que ha
dado lugar a varios conflictos diplomáticos entre ambos países. Además, Gran
Bretaña[56] no ha
respetado en numerosas ocasiones el propio Tratado de Utrecht, invadiendo aguas
españolas o aludiendo al derecho de independencia de Gibraltar[57].
Tras
la Paz de Utrecht cambió considerablemente el mapa político europeo. España
perdió todos sus territorios continentales, excepto los ultramarinos de
América, África y Asia; y Francia perdió su hegemonía a favor de la nueva
potencia marítima y comercial, Gran Bretaña. Los ingleses se beneficiaron de
los derechos de asiento de esclavos y navío de permiso, como ya se ha mencionado
antes, convirtiéndose en la primera potencia de la época. Por lo tanto, podemos
deducir que la propia Guerra de Sucesión Española fue mucho más que una
contienda entre dos antiguas dinastías, los Borbones y los Habsburgo, puesto
que alcanzó grandes dimensiones, las propias de un conflicto internacional
considerable, donde todas las potencias beligerantes tenían suficientes
intereses en juego.
Aunque
Felipe V accedió al final al trono de España en lugar del archiduque Carlos,
posteriormente nombrado emperador como Carlos VI, no se puede hablar de ninguna
manera de una victoria borbónica, puesto que España perdió todos sus
territorios europeos, además de Gibraltar y Menorca. Al mismo tiempo, la
Francia de Luis XIV perdió su hegemonía a favor de Gran Bretaña, y también le
fueron arrebatados numerosos territorios en América del Norte.
Finalmente,
cabe señalar, que, aunque en España y Francia gobernaron a partir de Utrecht
los Borbones, en realidad ambas ramas pertenecían a dos familias reales
distintas, emparentadas por la misma sangre, pero con diferentes intereses políticos.
Por
todo lo expuesto, y como ya se ha indicado en el tema “1. Introducción sobre el
tema y justificación de la elección”, al objeto de la mejor comprensión posible
del tema desarrollado, el Tratado de Utrecht, se ha optado que la presente PEC
tenga la estructura siguiente:
1. Introducción
sobre el tema y justificación de la elección.
2. Desarrollo
del tema y relación con los contenidos de la asignatura.
2.1. Antecedentes
del conflicto.
2.2. El
desarrollo de la contienda.
2.3. El
Tratado de Utrecht.
2.4. El
equilibrio en Europa.
3. Conclusiones
del trabajo.
4. Bibliografía
y webgrafía.
5. Anexos
de documentos, gráficos, mapas, fotografías, etcétera.
5.1. Mapa después de Utrecht.
Por
último, es relevante destacar, que, Felipe V, llamado el Animoso, alcanzó el
trono español, pero el declive territorial en Europa marcaría a la nueva dinastía
de la Monarquía de España.
4.
Bibliografía
Haywook, John; Catchpole,
Brian; Hall, Simon; Barratt, Edward. La historia del mundo en mapas,
Susaeta, 2020.
Ribot, Luis. La Edad Moderna (siglos XV-XVIII), Marcial Pons Ediciones de Historia, 2022.
Webgrafía
https://www.realinstitutoelcano.org/analisis/gibraltar-y-el-tratado-de-utrecht/
https://www.fundacionpfizer.org/sites/default/files/01_los_tratados_de_utrecht_y_rastatt.pdf
https://www.cervantesvirtual.com/bib/historia/monarquia/carlos2.shtml
https://www.youtube.com/watch?v=bqDU9HAVAkQ
https://www.youtube.com/watch?v=R9Tv39b8WX0
https://grupo.us.es/encrucijada/asientos-de-negros-o-esclavos/
5.
Anexos de documentos, gráficos, mapas, fotografías, etcétera
5.1. Mapa después
de Utrecht
[1] PEC: Prueba de Evaluación Continua.
[2] El
Tratado de Utrecht está formado por una serie de acuerdos multilaterales
firmados por los países implicados en la Guerra de Sucesión Española, entre los
años 1712 y 1714 en esas ciudades de los Países Bajos y Alemania,
respectivamente.
FUENTE: https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/5650547#:~:text=El%20Tratado%20de%20Utrecht%2C%20tambi%C3%A9n,Pa%C3%ADses%20Bajos%20y%20Alemania%2C%20respectivamente;
página web anexada en Webgrafía.
[3] Todos
los temas ofrecidos por el equipo docente están reseñados en la primera página
de esta PEC.
[4] Como por
ejemplo las Indias españolas, las islas Canarias o Filipinas.
[5] Real Instituto Elcano: FUENTE: https://www.realinstitutoelcano.org/analisis/gibraltar-y-el-tratado-de-utrecht/; página web anexada en Webgrafía. AUTOR:
Martín Ortega Carcelén.
[6] Excepto los territorios ultramarinos.
[7] Carlos
II fue nombrado rey el 17 de septiembre de 1665, con 4 años de edad.
[8] Hija del
emperador Fernando III del Sacro Imperio Romano Germánico y de la infanta María
Ana de Austria, hija de Felipe III de España.
[9] Con María
Luisa de Orleans y Mariana de Noeburgo.
[10] Miembro
de la familia Wittelsbach.
[11] Hermana
de Carlos II y del emperador Leopoldo I.
[12] Hijo
del emperador Leopoldo y biznieto de Felipe III.
[13] Nieto
de Luis XIV y biznieto de Felipe IV.
[14] Primer
rey de la Casa Borbón en España.
[15]
Dejándolo por escrito el 2 de octubre de 1700 en su testamento, un mes antes de
su muerte.
[16] Los
austracistas fueron los partidarios del archiduque Carlos de Austria.
[17] Este
primer intento de negociar de Luis XIV se produjo en 1705.
[18] Hijo del
rey Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia, de la Casa Estuardo.
[19] La
Batalla de Almansa se desarrolló el 25 de abril de 1707 en la localidad
albaceteña de Almansa.
[20] Los tories
componen el Partido Conservador británico.
[21] La
llegada al poder de los tories fue en 1710.
[22] La
muerte del emperador José I se produjo en 1711.
[23] El
archiduque Carlos, pretendiente austracista, fue coronado como Carlos VI del
Sacro Imperio Romano Germánico.
[24] La toma
de Barcelona se produjo el 11 de septiembre de 1714.
[25] La
conquista borbónica de Mallorca se produjo el 2 de julio de 1715.
[26] El Tratado de Utrecht también es conocido como Paz de
Utrecht o Tratado de Utrecht-Rastatt.
[27] Las
potencias europeas intentaron evitar así que las Coronas de Francia y España se
unieran en una sola.
[28] Este
hecho se debe a que el duque de Saboya era descendiente de Felipe II.
[29] Felipe
V renunció al trono de Francia ante las Cortes de Castilla, el 5 de noviembre
de 1712.
[30] El
ducado de Hannover estaba vinculado a Inglaterra por el Act of Settlement
de 1701 (Acta de Establecimiento o Ley de Instauración).
[31] Perdió Gibraltar
y Menorca, si bien posteriormente recuperaría Menorca, del 19 de agosto de 1781
al 5 de febrero de 1782, en un enfrentamiento contra Gran Bretaña.
[32] Esta
página web es un proyecto de investigación de la Universidad de Sevilla,
integrado por investigadores e investigadoras de diferentes universidades
andaluzas. FUENTE: https://grupo.us.es/encrucijada/; página web anexada en
Webgrafía.
[33] En un
periodo de una vez al año.
[34] Noticia
publicada online en Ondacero. FUENTE: https://www.ondacero.es/emisoras/comunidad-valenciana/castellon/deportes/navio-permiso_201712135a30ef220cf22cef51876992.html;
página web anexada en Webgrafía.
[35] El
Tratado de Methuen fue un acuerdo comercial entre Inglaterra y Portugal.
Asimismo, se firmó en Lisboa el 27 de diciembre de 1703.
[36] En ese
momento no existía el Derecho internacional.
[37] La
Pragmática Sanción de 1713 fue promulgada por Carlos VI el 19 de abril de 1713,
con el objetivo de conseguir el derecho preferente de sus hijas.
[38] La
Pragmática Sanción de 1713.
[39] Se
produce el primer revisionismo español del tratado.
[40] Además,
su esposa Isabel de Farnesio, hija de Eduardo II Farnesio y Dorotea Sofía de
Neoburgo, tenía posibilidades sucesorias en los ducados de Parma y Piacenza.
[41]
Inquisidor general José Molines.
[42] Esta
conquista de Cerdeña se produjo en 1717.
[43] Guerra
de la Cuádruple Alianza.
[44] Los
franceses entraron en Guipúzcoa el 20 de abril de 1719; el 15 de junio capituló
Fuenterrabía y el 2 de agosto fue tomada San Sebastián. FUENTE: https://blogs.diariovasco.com/miradas-peaton/2019/08/31/san-sebastian-1719-principales-sucesos-durante-la-invasion-francesa/;
página web anexada en Webgrafía.
[45] El
Tratado de la Haya fue firmado el 17 de febrero de 1720, y puso fin a la Guerra
de la Cuádruple Alianza.
[46] El
duque-rey de Saboya tuvo que renunciar nuevamente a cualquier derecho de acceso
al trono de España.
[47] El
tratado defensivo concertaba un doble matrimonio hispano-francés.
[48] El
Congreso de Cambrai se clausuró en 1724.
[49] El
Tratado de Viena se firmó el 30 de abril de 1725 por los representantes de
Carlos VI y Felipe V.
[50] Además,
el emperador prometió en matrimonio a una de sus hijas al infante Carlos, hijo
de Felipe V.
[51] Posteriormente
se adhirieron Suecia y Dinamarca. Prusia permaneció brevemente, intimidada por
la alianza entre Austria y Rusia.
[52] El
cardenal André Hercule Fleury fue el principal consejero de Luis XV entre 1726
y 1743.
[53] Se
convocó para resolver los contenciosos entre Inglaterra y España.
[54] Idem.
[55] En este
tratado se aseguraba al infante Carlos la herencia de los ducados de Parma,
Piacenza y Toscana.
[56]
En la actualidad, Reino Unido de Gran Bretaña.
[57]
Estos hechos contravienen el propio Tratado de Utrecht.


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